7 Años
UNA LUZ EN EL CAMINO (ULCAT) Lleva 7 años trabajando con niños, niñas y adolescentes y siendo un faro de esperanza para muchas familias
Garantizar la satisfacción de las necesidades de cada usuario que acude a nuestra corporación.
Proporcionar una formación continua a nuestros colaboradores, con el fin de potenciar sus habilidades y mejorar su desempeño dentro de la organización.
Brindar apoyo constante a las familias a través de servicios psicológicos, talleres y charlas motivacionales, para promover su bienestar integral.
Mantener un liderazgo destacado en la región de Atacama mediante la implementación de proyectos innovadores y sostenibles a largo plazo
Aspiramos a ser una Corporación Solidaria destacada y ampliamente reconocida en la región de Atacama.
Nuestro compromiso radica en proporcionar a nuestros ahijados las herramientas y el apoyo necesario para que puedan trazar su propio camino hacia una calidad de vida mejorada y una inclusión plena en la sociedad.
Nos esforzamos por ser un faro de esperanza en el transitar diario de aquellos que buscan una vida más plena y significativa.
Una Luz en el Camino Atacama: El 17 de diciembre de 2016, nació esta emblemática corporación por iniciativa del matrimonio compuesto por Rosita Flores Quevedo y Cristian Ramírez.
Desde 2013, ambos se han dedicado al ámbito social, llevando a cabo una serie de actividades altruistas para asistir a personas desfavorecidas por la falta de recursos para enfrentar sus enfermedades.
El destino marcó su rumbo a principios de 2016, cuando conocieron a una pequeña niña copiapina, afectada por una rara y costosa enfermedad. La angustiosa situación de su familia, incapaz de costear el tratamiento vital que requería la niña, conmovió profundamente a Cristian y Rosita. Fue entonces cuando nació la idea de crear Una Luz en el Camino Atacama. Con el apoyo invaluable de un círculo de amigos comprometidos con el bienestar social, cristalizaron su visión.
Desde entonces, esta corporación se ha convertido en un faro de esperanza para numerosas familias tanto en la región como en todo el país. Su labor va más allá de proporcionar apoyo económico para tratamientos médicos especializados; también brindan un soporte emocional y comunitario invaluable durante momentos de adversidad.
Con el paso de los años, Una Luz en el Camino Atacama ha evolucionado y ampliado sus horizontes sociales. Hoy día, consolidada y reconocida en el ámbito social, su misión se centra en impulsar el desarrollo y progreso social de individuos, familias, grupos y comunidades. Su objetivo inquebrantable es avanzar hacia una sociedad más justa, equitativa y democrática.
El espectro de sus acciones es amplio y comprensivo. Desde la protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad y discapacidad, hasta el fomento de la cultura, protección al Adulto mayor, el deporte, la educación y la mediación familiar, Una Luz en el Camino Atacama abraza todos los aspectos esenciales para el bienestar colectivo.
El compromiso incansable y el impacto positivo de UNA LUZ EN EL CAMINO ATACAMA continúan inspirando y transformando vidas, demostrando que, con solidaridad y dedicación, es posible construir un futuro más brillante para todos.
El Actual Directorio de Una Luz en el Camino Atacama (2024-2027)
Juntos, este equipo directivo encarna la visión y los valores de Una Luz en el Camino Atacama, guiando con dedicación y empatía cada iniciativa para fortalecer el tejido social y brindar oportunidades de desarrollo integral a niños, familias y comunidades en la región y más allá.
Rosita Flores Quevedo, Trabajadora Social y cofundadora de la institución la ha convertido en una líder inspiradora, dedicada a llevar esperanza y apoyo a las familias más necesitadas.
Georgina Zepeda Escobar, una psicóloga con profunda experiencia en el cuidado y bienestar de la niñez. Su compromiso con el desarrollo emocional y psicológico de los niños es fundamental para la misión de Una Luz en el Camino Atacama, asegurando un enfoque integral en cada proyecto y programa de la corporación.
Juan Galaz Arancibia, un profesional del sector minero con un espíritu social incansable. Su habilidad para gestionar recursos y su compromiso con la responsabilidad financiera aseguran que los fondos de la corporación se utilicen de manera efectiva y transparente, beneficiando directamente a quienes más lo necesitan.
Camila Bustamante Bordones, Licenciada en Trabajo Social, aporta su sólida experiencia en programas dedicados a mejorar la infancia y su profundo compromiso con lo social. Su habilidad organizativa y su pasión por la justicia social son pilares fundamentales en la administración y coordinación de las actividades de Una Luz en el Camino Atacama.
El espíritu social de Una Luz en el Camino Atacama se manifiesta como un faro de esperanza y acción en la comunidad. Esta organización no solo se dedica a proporcionar apoyo integral a niños, niñas, adolescentes, personas con discapacidad, adultos mayores y familias vulnerables en la región de Atacama, sino que también encarna un compromiso profundo con el bienestar colectivo y la solidaridad comunitaria.
Desde su fundación, Una Luz en el Camino Atacama ha sido un catalizador de cambio positivo, abordando las necesidades específicas de cada grupo vulnerable con programas diseñados para no solo mitigar las dificultades presentes, sino también para empoderar a los individuos y fortalecer el tejido social. Este enfoque holístico se refleja en la diversidad de iniciativas que promueven la inclusión, la autonomía y la participación activa en la sociedad.
Uno de los pilares fundamentales de su labor es la promoción de la cultura y el deporte como vehículos para enriquecer el patrimonio cultural local, fortalecer la identidad comunitaria y mejorar la salud física y mental de sus beneficiarios. A través de programas educativos, artísticos y recreativos, Una Luz en el Camino Atacama no solo revitaliza la vida cultural de la región, sino que también brinda a los participantes la oportunidad de expresarse, aprender y crecer.
Además, la organización se destaca por su compromiso con la capacitación y especialización de personas en habilidades laborales, preparándolas para enfrentar los desafíos del mercado laboral con confianza y competencia. Este enfoque no solo tiene como objetivo el desarrollo profesional, sino también el fortalecimiento de la economía local y la creación de oportunidades equitativas para todos.
El espíritu de Una Luz en el Camino Atacama se nutre de la colaboración y la solidaridad, tejiendo lazos entre individuos, comunidades, empresas e instituciones para construir un entorno más justo y próspero para todos. A través de su incansable dedicación y visión de futuro, la organización continúa siendo un faro de esperanza y un ejemplo inspirador de cómo el compromiso social puede transformar vidas y comunidades enteras.